Bajo la piel de Doñana, todo es mitológico.
Un día de otoño, en 1987, llegué a la Aldea de El Rocío. La encontré vacía, llena de espacio y de luz. Desde la orilla de la marisma se extendía hacia el horizonte del sur una lámina de agua salpicada de preguntas zancudas que vadeaban moviendo sus picos de mil maneras diferentes. Un poder inefable se apoderó de mí llenándome de una nostalgia indescifrable.
Llevo treinta y seis años recorriendo la piel de Doña Ana, su vera, sus sotos, sus muros y almajos, sus pinares y dehesas, sus corrales y sus dunas, aprendiendo a leer la escritura que cada día dejan patita a patita sus gentes animales.
De vuelta a la otra soledad, las láminas de arena se transmutan en sábanas y lienzos, y poco a poco, con los ojos cerrados y bien abiertos, contemplo cómo van llegando desde las brumas de la memoria imágenes arquetípicas de personajes venidos de un no tiempo, ni moderno ni antiguo, que desafían con su presencia todas las fronteras del gusto.
¿Qué hacer con estos seres anacrónicos, acaso ni dioses ni héroes? Indiferentes a mi asombro van pasando ante mí colocándose uno tras otro en los cuadros, posando inmóviles a la espera de que alguien un día aprenda a escuchar en sus silencios nuevos futuros que nos sueñen.
Alberto Donaire
© 2025
«Misterios de minotauro». 46 x 55 cm. Óleo sobre lienzo. 2020. Colección particular.
El vaco traza puntos y líneas en la arena recordando los planos que vio cuando Dédalo se los enseñaba a su abuela Europa, quien los examinó atentamente. Dicen que pronto empezarán las obras.
Una gran excitación reina en la colmena.
«La infancia de Perséfone». 65 x 112,5 cm. Óleo sobre lienzo. 2015 – 2016. Colección particular.
La niña Kore se ha quedado muy quieta para mirarse en el espejo del cielo. Las manzanillas de agua le adornan las sienes como si las llevara prendidas de su peina.
Cuando una culebrilla serpentea levantando suaves ondas los «ranitocuajos» también se quedan inmóviles, escondidos bajo sus piececitos y su sombra.
«La niña Kore». 40 x 40 cm. Óleo sobre lienzo. 2018. Colección particular.
Los «ranitocuajos», como allí los llaman, se arremolinan junto a sus pies. Ella se queda muy quieta para no pisarlos mientras siente el suave limo resbalar entre los deditos de sus pies. Ya hace calor y muy pronto ese barrillo de agradable olor se convertirá en duros y secos terrones.
«Kore». 38 x 38 cm. Óleo sobre lienzo. 2016. Obra disponible.
Mientras jugaba con las flores y las abejas del templo, Kore había estado escuchando, en secreto, a sus meninas cuchichear sobre el próximo viaje de su abuela. Ahora, contemplando cómo el sol occidente iba encendiendo las plumas de los flamencos, recordaba aquellas palabras y se le llenaba el alma de zozobra.
Entretanto los zánganos, en sus corrales, estaban cada día más excitados.
«Minotauro abrevando». 42 x 42 cm. Óleo sobre tabla. 2002 – 2015. Obra disponible.
En un descanso de sus entrenamientos, el vaco se ha internado en el bosque. Aún aturdido por los esfuerzos, se inclina a beber en las solemnes aguas del Leteo, que más abajo se abre ya en las marismas de Jades.
«Su nuevo nombre, Perséfone». 41.5 x 37 cm. Óleo sobre tabla. 2001. Col. particular.
Perséfone se asoma a la pequeña ventana de su cámara. Quizás busca contemplar la oscuridad de la luna nueva, o las luciérnagas de alguna constelación. Apenas visibles unos ojos desconocidos la miran descuidados, brillando, como adormecidos, a la luz de su llama.
«La sacerdotisa». 100 x 100 cm. Óleo sobre lienzo. 2001. Colección particular.
Hoy -equinoccio de primavera de 2022- hace cinco mil trescientos años de aquel día. La sacerdotisa de la diosa había dado muerte con su espada de bronce al vaco regio en presencia de la reina.
Los jóvenes aspirantes bullían de energía en sus corrales.
«María de la cueva». 100 x 100 cm. Óleo sobre lienzo. 2001. Colección particular.
Apareció ante mí. Desorientado por las horas de oscuridad me aferré con la mirada a la luz que vestía aquel seno desnudo. Luego se volvió y, comencé a seguir sus pasos.
Aún los sigo, aunque, a veces, su luz se pierda en la distancia.
«Bac-Kush». 190 x 127 cm. Óleo sobre lienzo. 2001. Colección particular.
El hombre vuelve triunfante de la prueba. En la cumbre de los dolores, cuando lo creyó todo perdido, se mantuvo sereno y entero; entonces, una mirada de amor afloró en sus ojos inundando los corazones de cuantos poblaban el coso.
La mayor victoria es sobre uno mismo.
«Bacante». 90 x 90 cm. Óleo sobre lienzo. 2025. Obra disponible.
Cuando el sol comience a elevarse sobre el horizonte comenzarán los preparativos finales. Hace días que los hombres empezaron a amontonar troncos y ramas en los lugares señalados.
La luna está casi plena y aún no ha empezado a hacer frío.
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«Los amores de Europa». 200 x 200 cm. Óleo sobre lienzo. 2001. Colección particular.
Confiada sobre sus hombros recorren juntos las someras aguas del rio Lete. Desde que les dieron a beber de sus aguas y olvidaron los caminos del mar deambulan enamorados por los cenagales de Jades, por las dunas del Tártaro, por las salinas de la Erebea.
«En el río del olvido». 39 x 42 cm. Óleo sobre tabla. 2002.
El vaco gigantesco ha sido, por fin, decapitado de su máscara. Desde que la vio al reflejarse en la Estigia pugnó por desprenderse de ella. Ungido en sus orillas el príncipe se recuperará, rápidamente, de sus heridas.
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